Socialdemócratas

La socialdemocracia ha demostrado a lo largo de su existencia desde mediados del siglo XIX ser una herramienta útil a la burguesía, al capitalismo y a la superestructura en general. Surgió abanderada por partidos socialistas que creían en que era posible derrocar el sistema burgués mediante la utilización de sus resortes para acabar con toda la superestructura creada por el capitalismo. La socialdemocracia acabó por renunciar a impulsar un estado socialista como transición hacia la dictadura del proletariado mediante el poco margen de maniobrabilidad que permitía la burguesía y sin una revolución armada, que es lo que significa en realidad, por contentarse con participar en la burda tradición de elegir mediante X años en democracia burguesa quien será el que oprima al proletariado, buscando una alternancia del poder entre conservadores burgueses/liberales y socialdemócratas/socioliberales.

La burguesía posee medios más que abundantes dentro de la superestructura para acabar con cualquier atisbo de ruptura con el sistema imperante y la socialdemocracia se ha visto incapaz, bien motu proprio o por inoperancia, de hacer cumplir lo que significa la socialdemocracia. Cuando los partidos socialdemócratas han llegado al poder mediante unas elecciones de una democracia de corte burguesa han aceptado sin demora cumplir con las reglas burguesas y, dentro de ellas, intentar hacer medidas progresistas de corte centroizquierda para mejorar la vida de la población, muchas veces sin éxito. La socialdemocracia se llena la boca de que todo lo hacen por el pueblo, que se va a tomar el poder y van a cambiar las cosas en pro del mandato popular para que los oprimidos dejen de serlo y que los que han monopolizado el poder y poseen los medios de producción dejen de hacerlo. ¿Qué ocurre cuando por fin consiguen tomar el poder? Se dejan seducir por cómo se ha estado gestionando el poder burgués de sus supuestos némesis y abandonan completamente al pueblo, dando migajas como una tímida subida salarial, alguna reforma laboral que no perjudique en demasía al empresario, buscar una mayor presencia del Estado en la vida de la población, y poco más. Porque lo más importante de cualquier socialdemócrata puro, si nos atenemos a su significado y supuesto fin, es construir el socialismo una vez tomado el poder mediante los resortes burgueses, socializar los medios de producción, acabar con la opresión de la clase obrera y con los privilegios de las élites burguesas, el fin de la propiedad privada (que no significa acabar con la propiedad privada personal como vivienda por ejemplo), etcétera.

La socialdemocracia únicamente ha sido predicada en su totalidad por Salvador Allende en Chile, y cuando se vio por parte de las élites y los estados más reaccionarios y capitalistas que Allende estaba en vías de transición del capitalismo al socialismo, los sectores contrarios se encargaron de liquidarlo. En resumen, la socialdemocracia actual es una sombra de la sombra de lo que fue a mediados del XIX, que busca seducir a la clase obrera con postulados políticos, económicos y sociales moderados y que, dentro del sistema burgués, se podrían considerar de izquierda o centroizquierda, pero que a la hora de la verdad casi nunca se apoyan en el pueblo y sí en esos burgueses a los que tanto atacan antes de la toma del poder, y realizan políticas que están muy alejadas de lo que es una verdadera socialdemocracia.

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