Operación Cóndor: Siglo XXI

Ante las crecientes dificultades que se crean en determinados estados soberanos para implantar las recetas del establishment y que no se altere el statu quo que imperó cuando se disolvió la Unión Soviética en 1991; los poderes fácticos de esos estados, con la inestimable colaboración muy interesada de EEUU, están recurriendo a las viejas
prácticas de mediados de siglo pasado: golpes de estado sangrientos militares, represión, persecución y asesinato de todo sospechoso de ser de izquierdas.

Según la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos), en el golpe de estado de Bolivia se cuentan 23 muertos, 715 heridos y 503 detenidos. Pero en las protestas contra los regímenes semi-totalitarios de Chile, Ecuador y Haití no se quedan cortos. En Chile: 22 muertos, 2200 heridos y 6300 detenidos. En Ecuador: 7 muertos, 1340 heridos y 1152 detenidos. Y en Haití: 77 muertos, 219 heridos y 315 detenidos. Son cifras demoledoras que demuestran que los poderes fácticos de la burguesía están dispuestos a reintroducir la Operación Cóndor renovada para acabar con todos los gobiernos demócratas con vías al socialismo o aplastar toda resistencia izquierdista en países donde gobierna la derecha. En los últimos años hemos apreciado cómo además EEUU ha estado detrás de todos los golpes, pero incluso España no ha dudado en un momento en apoyarlos si sus intereses le convenían. En 2002 hubo un golpe fallido contra Chávez apoyado por EEUU y Occidente, en 2004 se derrocó en Haití a Jean- Bertrand Aristide, en 2009 se expulsó violentamente de Honduras a Manuel Zelaya, desde 2013 en Venezuela se han sucedido las guarimbas y golpes de estado propiciados por la CIA con el beneplácito de las potencias occidentales, hubo un impeachment de dudoso rigor judicial contra el PT y Lula y Dilma en Brasil. Y más recientemente nos encontramos con el autogolpe de Lenín Moreno en Ecuador, las medidas salvajes de Piñera en Chile y el golpe militar contra Evo Morales en Bolivia, tres países en los cuales la resistencia es considerable y se suceden los muertos, heridos y detenidos provocados por las fuerzas represoras.

La Operación Cóndor, para quien no lo sepa, fue implementada por EEUU en el contexto de la Guerra Fría en su patio trasero (es decir, América Central y América del Sur) con el objeto de impedir más regímenes socialistas como el cubano y que estos se extendiesen como la pólvora ya que la URSS podría apoyarlos como hizo con Cuba en su momento. Para ello, entrenaría a los ejércitos nacionales de esos países y crearía grupos armados contrarrevolucionarios en caso de que la izquierda llegase al poder y fuesen abiertamente contrarios al régimen capitalista. En caso de darse un gobierno de izquierdas o pro-soviético/socialismo, aunque fuese mediante las urnas, EEUU activaría esta Operación instigando y apoyando golpes de estado militares fulgurantes para acabar con ellos e implementar regímenes dictatoriales de carácter militar y que fuesen fieles al bloque capitalista en todos los sentidos.

Debido a que tras la caída de la URSS algunos autores abogaban porque había llegado el fin de la historia y la llegada de una nueva etapa donde dominaría de principio a fin la superpotencia de EEUU, se relajaron de alguna u otra forma las tensiones hacia los movimientos socialistas y comunistas, creyendo que acabarían cayendo como la URSS. Lejos de ello, los movimientos izquierdistas se reorganizaron y reagruparon para contraatacar ante la embestida neoliberal y capitalista y en América Latina surgieron los movimientos al socialismo del siglo XXI, destacando Brasil, Argentina, Bolivia, Ecuador, Uruguay y Venezuela principalmente. No obstante, el repunte neoliberal nunca desapareció y empezó utilizando los resortes burgueses que ellos mismos habían creado. Pero donde esto no funcionaba, surgía la nueva Operación Cóndor: Siglo XXI. Se vuelven a las viejas costumbres, pero con un toque de barniz, ya que no se pueden permitir ciertas prácticas del siglo pasado que podría desacreditarles en el mundo globalizado en el que se vive. Autogolpes, impeachments, protestas armadas y tremendamente violentas, ataques a miembros y seguidores izquierdistas, sugerencias militares a abandonar el poder, suspensión de derechos fundamentales de DDHH y constitucionales, represión de manifestaciones pacíficas, etc. Hemos vuelto,
efectivamente, a la Operación Cóndor. Y esta vez los damnificados no están tan solos como la última vez, aislados por culpa del bloque capitalista. Toda la izquierda mundial está con los perjudicados, se está haciendo mucho eco de los desmanes cometidos por golpistas y derechistas, y, tarde o temprano, acabarán por pagar los crímenes cometidos por el pueblo y volverá a reinar la democracia. Pero tendrá que ser una democracia socialista o, desgraciadamente, no será, debido a que cuando los poderes fácticos permiten jugar a ser demócratas, si te excedes de los límites impuestos, se actúa ferozmente.

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