La infamia

Tras la sentencia judicial sobre el caso de corrupción de los ERE, el PsoE de Andalucía ha demostrado estar a la altura de la infamia de otros partidos políticos presuntamente criminales judicialmente hablando como es el caso del PP. Es hora de que el PsoE-A depure responsabilidades, pida perdón y se pague los crímenes que dictamine la justicia. Es decir, que depure a toda la vieja guardia más distorsionada ideológicamente hablando y más conservadora, el ala más derechista del PSOE, ponían (y siguen poniendo) todo el cuerpo en el fuego en defender a sus dos máximos exponentes de uno de los mayores casos de teórica corrupción de la imperfecta democracia española: Chaves y Griñán, así como Magdalena Álvarez y otros altos cargos de los gobiernos andaluces socialistas.

Se han terminado de quemar, así como la poca credibilidad que les quedaba con la condena de la Audiencia de Sevilla, pero aún así siguen quemándose exigiendo la libre absolución como en su día se exigió por Barrionuevo y Vera, mostrando cómo son las viejas guardias del bipartidismo español. No queda ni un mínimo de decencia ni de respeto cuando a quienes les afecta la corrupción es a ellos, pero exigen lo contrario cuando las condenas por cualquier otra cosa no son a ellos, como propugnaba esta vieja guardia con los condenados por el procés de Catalunya de ser lo más rigurosos posibles y el respeto a la división de poderes. Que se apliquen ellos mismos el cuento, las pruebas son irrefutables y, probablemente, las condenas hayan sido menores, como ha sido con los grandes casos de corrupción del Partido Popular.

Más de 600 millones de euros de dinero público destinado a los desempleados andaluces han sido presuntamente malversados y apropiados de forma ilícita para destinarlo a sus cuentas corrientes, a gastos extraoficiales que nada tienen que ver con el desempleo y la política, sino a drogas, prostitución, viajes, comidas y cenas ostentosas, como indica la sentencia. El PsoE-A está manchado hasta arriba de corrupción digan lo que digan sus jerifaltes andaluces, porque aunque no se haya condenado al partido a título personal como sí se hizo con el PP, sus dirigentes eran del Psoe-A y no es que fueran sólo Chaves y Griñán como cabezas visibles, sino que fueron varias decenas de dirigentes que incluso salpican a algunos miembros del actual gobierno en funciones. Hay una solución factible, y es no hacer lo que hizo Rajoy en 2009 cuando sacó a toda la plana mayor del partido para negar todo lo que estaba ocurriendo y decir que estaban limpios sin nada que esconder.

Hay que empezar por condenar todo lo acaecido, asumir culpas, responsabilidades y depurar, segar de una vez por todas el PsoE-A y renovarlo, no vale con disculpas de la sucesora de Griñán, sino desde el propio PsoE central, su secretario general y encargarse de que los culpables y señalados por el caso de los ERE desaparezcan de la escena pública y del partido. Tienen un espejo al que mirarse: el Partido Popular.

Pero este caso no es algo suelto que haya ocurrido en el partido, es una trama de supuesta corrupción clientelar muy parecida a la del PP, provocado por el bipartidismo imperante durante más de cuarenta años que se encargaron de crear los padres de la Constitución, una democracia imperfecta en la cual hubiesen únicamente dos partidos capaces de gobernar, parecido al sistema canovista, lo que ha provocado una impunidad total para gobernar sin tener las manos atadas hasta hace relativamente poco, y esta complicidad ha permitido que se produjesen los mayores desmanes de nuestra historia más reciente. No es cosa del pasado, es también del presente y pervivirá en el futuro. Si queremos que los partidos de la infamia, PP y PsoE, sean juzgados y condenados a gran escala, se debe realizar un verdadero proceso constituyente desde abajo y que vaya subiendo poco a poco hasta derruir los cimientos más antiguos. Pero mientras perdure la superestructura creada, mientras estos dos grandes partidos sigan siendo capaces de crear un discurso atractivo para la población menos educada políticamente hablando, y no se consiga una educación en todos los sentidos para todos los sectores de la población que componen España, la infamia perdurará.

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