Conciencia

Durante bastante tiempo, charlando con varios de nuestros paisanos cosladeños, de diversa ideología y raíces sociales, todos coincidían en un aspecto crucial: «la conciencia de clase es anacrónico, sólo sirve como discurso para hacer lo que hacen el resto: robar». Este es uno de los grandes éxitos de la burguesía y sus democracias parlamentarias, desmovilizar a la clase obrera con discursos generalistas donde se prometen ciertas concesiones del establishment a cambio de que se mantenga en un estado de letargo permanente, con sus verdaderos intereses y deseos aplacados por las migajas de un enorme pastel que se reparten las élites de los estados burgueses.

Pablo Iglesias Posse, fundador del PSOE en 1879, afirmaba que cuando la burguesía aplaudía a la clase obrera y sus cabezas visibles, es que algo mal estábamos haciendo. Eso se encarna en la actualidad con los aplausos y beneplácitos que recibe el actual PSOE (que no es, ni por asomo, lo que ha sido hasta Suresnes) y varios supuestos dirigentes de izquierdas por parte del PP, Ciudadanos, VOX y diversos partidos nacionalistas burgueses y de derechas. El actual PSOE, como el PSOE de Coslada, que gobierna nuestro municipio junto a Podemos y Más Madrid, es uno de los responsables de haber desmovilizado de forma ideológica a gran parte de las clases trabajadoras a cambio de pequeñas mejoras en su nivel de vida, a cambio de que las minorías elitistas se sigan beneficiando de las plusvalías y productos realizados por el proletariado.

¿Dónde ha quedado esa conciencia de clase que nos ha permitido, desde 1917, lograr para los proletarios de todo el mundo una mejora sustancial de la calidad de vida y derechos laborales antes impensables? Creo que nunca ha desaparecido, puesto que todavía algunos sectores obreros seguimos en la lucha de nuestra clase, pero nos vemos abocados al fracaso mediante la reconversión de obreros de izquierdas en derechistas consumados que votan al PP, VOX o Ciudadanos, o de centro que dirigen su voto hacia falsos partidos de izquierdas como el PSOE, debido al desencanto que han sufrido por X motivos o por las falsas promesas de estos partidos que han recibido. El discurso del miedo ha sido otro desencadenante para que los partidos que representan al proletariado no tengan el papel de adalides de la clase obrera. Creer que, por ejemplo, Izquierda Unida, roba, miente y corrompe como el resto, o que va a traer el mal llamado «terror rojo» junto a Podemos, es un gran éxito del establishment, pero no es algo definitivo.

Opino que los que nos mantenemos en la lucha en las calles, en las asambleas, en nuestros partidos de verdadera izquierda, nunca hemos perdido la conciencia de clase, y sólo mediante la educación, la verdad y la lucha contra la burguesía, se puede recuperar esa conciencia de clase que es necesaria para que despierten del letargo las clases
trabajadoras y se consiga derrotar por las propias vías burguesas a la burguesía para cambiar este sistema capitalista injusto en uno más social, democrático y para la clase obrera.

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