El plan de actuación contra la cotorra argentina comenzará en otoño

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La Myiopsitta monachus es un ave que destaca por su apariencia. Con su color verde chillón y su tamaño medio invita a tenerla como mascota. No obstante, la cotorra argentina, esta especie invasora, está desplazando en la Comunidad de Madrid a las autóctonas. Su población ha aumentado desde los 1.768 ejemplares en 2013, según un estudio realizado por la Facultad de Biología de la Universidad Complutense de Madrid, hasta los más de 12.000 que tiene contabilizados en la actualidad la Comunidad de Madrid.

Las especies autóctonas, como el gorrión y la paloma, son los grandes damnificación por su expansión. La cotorra los deja sin comida y coloniza poco a poco su espacio. Se organizan en grandes núcleos cuyos nidos pueden llegar a pesar 50 kilos. Además merma la población de las aves alóctonas al transmitirles enfermedades. Por otra parte, dado el carácter gregario y activo de las cotorras, generan muchas molestias a los vecinos con sus ruidos. En 2018 se registraron 209 quejas y hasta agosto de 2019, casi se había alcanzado la cifra de todo el año anterior: 197. En el distrito de Ciudad Lineal es el pájaro más común en el parque Calero, en la plaza de Bami y en el parque de Arriaga.

Para solucionar esta problemática el Ayuntamiento de Madrid anunció en el mes de octubre de 2019 una actuación para su control. El plan consiste en la caza y el sacrificio de los alrededor de 12.000 ejemplares censados en la capital. Como ha informado el concejal del Distrito, Ángel Niño, a este periódico, el contrato está en proceso de licitación. La actuación comenzará este otoño y se extenderá durante 22 meses. El presupuesto es de 400.000 euros para este año y de un millón para 2021. La primera actuación será eliminar los huevos de otoño. «La ley obliga al control de las especies invasoras«, explicó Niño. «Es cierto que ha generado controversia, pero es un problema que debemos de solucionar», añadió.

En concreto, la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad hace referencia explícita a «las acciones de eliminación de otros impactos graves para el patrimonio natural y la biodiversidad, en especial el control y erradicación de especies exóticas invasoras y la fragmentación de los hábitats». Se estima que en España hay más de 1.400 especies invasoras entre plantas y animales. La cotorra argentina posee una gran capacidad de adaptación a nuevos ecosistemas. Su aumento se debe a la moda de comprarlas como animales de compañia en los años 80 y 90. La cotorra argentina tiene una esperanza de vida de 20 años en cautividad y se reproducen de manera muy rápida, ya que cada pareja pone entre 6 y 8 huevos cada año. Su alta capacidad reproductora da lugar a altas densidades de población, por lo que ha sido incluido en el Anexo I del Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras. En él se detallan las medidas necesarias para prevenir la introducción y evitar la propagación de las especies invasoras causantes de efectos negativos en los ecosistemas donde se ha introducido.

Los ecologistas, a favor de su control

El Gobierno estatal introdujo en 2011 una Ley una norma por la cuál se prohíbe la venta de cualquier especie exótica e invasora a nivel estatal. «El problema no lo tienen los animales, lo tienen las personas que las han comprado, no han cumplido la Ley y las han terminado soltando. ¿Por qué hay que matarlas?«, comenta una vecina de El Carmen. Pese a que esta afirmación se repite entre los vecinos del barrio, los grupos ecologistas coinciden en que es necesario su control. SEO/BirdLife coincide con el plan diseñado por el Ayuntamiento de Madrid.

Para el técnico de SEO/BirdLife Blas Molina, es preciso y urgente aplicar el Real Decreto por el que se regula el Catálogo español de especies exóticas invasoras, que obliga a las administraciones competentes a adoptar las medidas de gestión, control y posible erradicación de las especies incluidas en el catálogo. De ese modo, la normativa señala, entre otras cuestiones, que las administraciones deberán establecer planes y campañas de control y erradicación para tender a su eliminación del medio natural en el menor plazo posible, de acuerdo con la gravedad de la amenaza y el grado de dificultad previsto para su erradicación.

Molina ha denunciado en declaraciones a Europa Press que ante las numerosas especies invasoras no se están tomando «las medidas adecuadas a tiempo» para evitar daños «muy graves a la biodiversidad». En este sentido, ha añadido que los programas de seguimiento de especies de la ONG alertan del crecimiento «alarmante» de especies de aves, no solo de la cotorra argentina, muy extendida en Italia y España, sino también de otras como la cotorra de Kramer, que está afectando a Francia, Bélgica y Reino Unido. «No solo aumentan las cotorras, también otras especies invasoras de plantas, mamíferos como el visón americano, algas como las que invaden las costas andaluzas, el cangrejo azul en el delta del Ebro, la avispa asiática, el caracol manzana, el mosquito tigre, el mapache en Madrid o el cerdo vietnamita,», ha precisado Molina que señala que se gasta un dinero público importante pero la situación «se está yendo de las manos».

El técnico en la organización ornitológica insiste en que las especies invasoras supone un «grave problema» y por ello, es preciso tomar medidas económicas, pero también plantearse un «cambio» en la forma de vivir, ya algunas de estas especies que impactan contra las especies autóctonas llegan a veces por el movimiento de barcos y aviones. En concreto, respecto a la cotorra, ha dicho que SEO/BirdLife está estudiando la competencia que genera a otras especies de aves pero, de momento, ha observado los daños que provoca en cedros, plátanos de paseo y otras especies del arbolado urbano, ya que se comen brotes y secan las ramas. Molina destaca también el tamaño «muy voluminoso» de sus nidos, en los que cada pareja puede poner hasta cuatro huevos al año, así como el daño que provocan en las zonas agrícolas. Esto, ha añadido, no sucede aún en Madrid, pero ya genera efectos en otras zonas y en la propia argentina, de donde proceden. El censo de la especie, analizado por la ONG en 2016 alertaba de 10.000 ejemplares y en 2019, en una nueva actualización, la cifra alcanzaba ya los 13.000, un 33,3 por ciento de incremento en apenas tres años.

Molina ha explicado que ha puesto en manos del Ayuntamiento de Madrid los datos del censo de cotorra argentina, así como la localización por barrios y distritos y ha comentado que las zonas más afectadas son la Casa de Campo, Carabanchel, Paquesur y la Plaza Elíptica. En este contexto, recomienda a la administración que realice un control de las cotorras, retire los ejemplares de la mejor manera y cumpla con lo establecido en el real decreto que regula el Catálogo Español de Especies invasoras. «Estamos haciendo las cosas mal. Hay que corregir la situación porque la pérdida de biodiversidad se incrementa la presencia de especies invasoras», ha lamentado Molina que advierte de que a este ritmo de creciente presencia de especies autóctonas puede producirse un cambio relevante de la biodiversidad autóctona. Por ello, ha insistido en urgir a las administraciones públicas a cumplir con la normativa fijada y a tomar medidas porque las especies invasoras pueden convertirse en plagas.

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